Mascarillas


Mascarillas Quirúrgicas y Reutilizables

La pandemia derivada del Coronavirus nos hizo aprender algunas cuestiones importantes de salud pública. De aquella experiencia, han quedado ciertos hábitos que es bueno mantener, aún después de haber pasado lo peor de este virus. Queda clara la importancia de utilizar mascarillas cuando notamos que tenemos algún síntoma de infección, ya que se trata de una acción empática y cívica, que busca mejorar la salud pública de los que nos rodean y, también, la nuestra en particular.

En otras culturas, sobre todo en los países asiáticos, ya era común que, antes de la pandemia, la ciudadanía en general hiciera uso de las mascarillas desechables regularmente cuando notaba algún síntoma, para prevenir contagios… Pero incluso también pueden ayudar a personas de alto riesgo y a quien simplemente decide utilizarlas para prevenir la alergia primaveral.

Por eso, no está de más recordar cuáles son los dos principales tipos de mascarillas y así tener claro en qué momento debemos usar unas u otras:

Mascarillas quirúrgicas

Las mascarillas quirúrgicas son las de utilización masiva y las más habituales. Suelen tener un color azul, aunque también las hay de color blanco. Este tipo de mascarilla está pensada, principalmente, para proteger a las personas que nos rodean de nuestros propios agentes contagiosos. Por ello, está recomendado su uso en los siguientes casos:

  • No contagiar: Si notamos síntomas de infección, podemos utilizar las mascarillas quirúrgicas cuando estemos en lugares donde no hay suficiente espacio interpersonal. Por ejemplo, en el transporte público.
  • Personas de riesgo: También podemos utilizar este tipo de mascarilla para cuando no queremos contagiar a una o varias personas en particular, bien sea porque ya se encuentran enfermas o porque se encuentran en grupo de alto riesgo, por lo que podrían verse severamente afectadas si se contagian por una infección respiratoria.
  • Alergias: Podemos utilizar esta mascarilla también como un recurso para frenar parte del polen que hay suspendido en el ambiente o que viaja con el aire durante la primavera. Si somos especialmente sensibles a este tipo de alergias provocadas por el polen de diversas especies, una mascarilla quirúrgica podría ayudarnos a realizar un pequeño filtro.

Cabe mencionar que este tipo de mascarilla no es reutilizable y que su uso prolongado puede ser contraproducente. Como norma general, deberemos estrenar una mascarilla quirúrgica nueva por cada uso que hagamos y estos usos no deberían exceder de las 4 horas aproximadamente.

Mascarillas FFP2

Por otro lado, tenemos las mascarillas FFP2. Este tipo de mascarilla cuenta con una certificación que garantiza un filtrado del 99% de cualquier tipo de material que pueda llegar a introducirse por nuestras vías respiratorias. Por ello, no solo sirven para proteger a los demás, si no que sobre todo nos protegen a nosotros del ambiente que nos rodea y de otras personas. Podemos utilizar las mascarillas FFP2 en cualquiera de los siguientes casos:

  • No contagiar: Por su puesto, este tipo de mascarilla también sirve para evitar que nosotros, como agente infeccioso, podamos llegar a contagiar a las personas que nos rodean, ya que su diseño cuenta con un alto grado de hermetismo.
  • Protegernos: Este es, por diseño, el escenario más habitual en el que deberemos usar mascarillas FFP2. Están pensadas para filtrar casi la totalidad de las partículas que puedan llegar a nuestras vías respiratorias, por lo que son aconsejables en ambientes que puedan suponer un riesgo para nuestra salud, bien sea para evitar contagiarnos o, también, para filtrar casi cualquier tipo de partícula en suspensión.

Al igual que en el caso de las mascarillas quirúrgicas, las mascarillas FFP2 tienen un tiempo de duración acotado, que no debería exceder en ningún caso de las 8 horas de uso continuado. A partir de este tiempo, su efectividad se ve comprometida y deberemos estrenar una nueva.

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